Daniel Llorente Viñales

Presidente de Corproa

La pérdida de una oportunidad histórica

Se debe tener claro que los argumentos de Endesa para paralizar el proyecto termoeléctrico de Punta Alcalde están relacionados con la rentabilidad de la  iniciativa  en las condiciones actuales del mercado. Realizar nuevos estudios para buscar las adecuaciones exigidas por la Justicia será de difícil tramitación.  Ellos son libres, obviamente, de determinar que hacen con este proyecto. En ese escenario, me parece de poca justicia algunas declaraciones que dicen que  la empresa “caprichosamente” desiste de su proyecto siendo que tienen los permisos para proceder.

Esta decisión, sin duda alguna, afectará al proceso de reactivación económica de Atacama. Por un lado, la construcción de una iniciativa como esta tiene un  enorme impacto económico en una zona como la nuestra donde de forma directa e indirecta se beneficia a miles de personas. Por otro, la señal que emite  una construcción de esta magnitud es muy positiva y logra de alguna manera levantar el ánimo del emprendimiento local y regional impulsando a otras compañías a iniciar sus propias construcciones, gatillando así la inversión privada, tan importante en nuestra zona. Los efectos directos son en primer lugar el impacto negativo en el ánimo de la inmensa mayoría de las personas y las familias de Atacama que ven como uno a uno han ido cayendo sus esperanzas de vivir en una tierra de oportunidades, las cuales se van perdiendo al no tener el ritmo de inversión tan necesario para el crecimiento.
Con esto, también se da el espacio en el mercado para que otras regiones aprovechen la oportunidad que deja la no construcción de este proyecto. Esto va más allá de una suspensión, se trata, a nuestro modo de ver, una cancelación definitiva del proyecto, sumamos a todo esto el freno que no se destraba en la economía local ya que hay cientos de empresas, léase familias que no tendrán nuevas oportunidades de trabajo.
Vemos en la prensa que el organismo que reúne a las empresas de ingeniería, paso fundamental antes de iniciar un proyecto de inversión, declara que por la baja en la actividad y considerando que entre el desarrollo del diseño y el tiempo en que se materializan las compras y contratos de un proyecto, transcurren dos años. Por lo tanto, no se percibe una recuperación de esta actividad al menos hasta mediados de 2016, si a eso le sumamos en Atacama los conflictos judiciales y medioambientales, más la baja en los mercados internacionales del precio de los metales y el estado de detención en que se encuentran los proyectos conocidos(Pascua Lama, El Morro y Relincho) creo que lamentablemente la oportunidad de haber aprovechado el ciclo la perdimos.
Y lo perdimos por la incapacidad de llegar a acuerdos, la arrogancia, la falta de compromiso con las personas y su futuro, por no ser capaces de anticiparnos y no entender que existe un tiempo para todo y todos somos responsables en distintas medidas.
Hoy lo que queda es analizar cuál es el camino que queremos tomar y ser realistas. El turismo y la agricultura de subsistencia sumada a la pequeña minería no son suficientes para mover una economía como la que merecemos todos los que vivimos en esta región, tampoco podemos exigir al Estado que se haga cargo de todo. Creo que el esfuerzo inteligente, generoso y de largo plazo es el único que puede hacer de Atacama un gran lugar para desarrollar familia. Cabe señalar, también que Atacama, una zona productora y exportadora de materias primas, con un volumen de actividad potencial muy alto, pero real bastante bajo, se ve tremendamente afectada por políticas públicas nacionales, actuaciones sociales y decisiones judiciales que han hecho modificar el momento “justo” para tomar decisiones de negocios, perdiendo una oportunidad histórica.

 Daniel Llorente Viñales, Presidente de CORPROA

 

Corporación para el desarrollo de la región de atacama 2014

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